Religión. Grado
séptimo.
Actividad. Número
once. Leemos
hacemos el resumen escribimos las preguntas y respondemos en el cuaderno.
LA
PERSONA CRISTIANA ES HIJA DE DIOS.
Los cristianos somos realmente
hijos de Dios padre, porque nacimos de Él, fuimos creados por El, somos sus
hijos porque nos dio el espíritu santo que desde dentro nos hace semejantes a
Jesucristo, transformando nuestro interior, acercándonos cada día más, al
estilo de Jesús.
Los seguidores de Cristo, han
sido hechos verdaderos hijos de Dios por el bautismo y así participar de la
divinidad, caminando hacia la santidad y haciéndonos herederos de la vida
eterna.
Nuestra adopción con Cristo es
íntima, es una filiación divina, acompañada de una transformación profunda,
gracias a la acción del espíritu santo en la persona que nos convierte en
imagen viva y real de Cristo.
Cuando decimos y creemos que
somos imagen y semejanza de Dios, no se refiere solo a lo exterior, sino
también al cambio dado desde dentro, desde nuestro interior; revestirse de
Cristo es transformarse en El, superando toda condición humana.
Somos familia de Dios, somos
de su casa “Mi madre y mis hermanos son todos aquellos que oyen la palabra de
Dios y la ponen en práctica”.
Para vivir como hijo de Dios, la
persona debe seguir la enseñanza de Jesucristo y como Él debe dejarse llenar de
la palabra divina y poseerla plenamente, para hacerla vida, o sea, ponerla en práctica,
todo fundamentado en ese gran mandamiento. “Amar a Dios sobre todas las cosas y
al prójimo como a ti mismo”.
REFLEXIONES.
1-
Por qué decimos que somos hijos de Dios?
2-
¿Qué efecto causa el bautismo en la persona?
3-
¿Cómo obra el Espíritu Santo en la persona?
4-
¿Por qué decimos que somos imagen de Dios?
5-
¿Qué debemos hacer para vivir como hijos de
Dios?
6-
Confrontación bíblica. Rom
8, 16 – 17. Gal
3, 26 – 29.
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